
“Todo lo que puede suceder, sucede, infinitas veces en infinitos universos, contenidos unos dentro de otros, cada vez más nuevos y cada vez más improbables.” El problema del azar y el significado del tiempo y espacio en el contexto del universo conocido ha sido un dilema filosófico, cultural y matemático que, hasta el momento, había sido dominio de la especulación artística más que de la ciencia formal.
Mientras dos vertientes sobre la naturaleza del tiempo conviven, una defendiendo su finitud y otra sosteniendo que es intrínsecamente infinito, la observación directa de los vestigios de la coexistencia de nuestro universo con otros no había sido directamente observada por los físicos.
El consenso científico dicta que de convivir nuestro universo con otros, estos dejarían un “moretón” con la forma aproximada de una burbuja, compuesta de radiación Cósmica de Microondas de Trasfondo (CMB, por sus siglas en inglés), que tales rastros serían localizables y, además, debían ser susceptibles a ser probados que son resultados reales de colisión (es decir, distinguirse notoriamente de cualquier otra emisión de origen distinto).
Un equipo de cosmólogos pertenecientes al University College London, Imperial College London y el Perimeter Institute for Theoretical Physics (Canadá) parecen por fin haber resuelto el problema: el equipo desarrolló simulaciones del aspecto que debía tomar el universo conocido si hubiera o no colisiones cósmicas, en consecuencia produjo un poderoso algoritmo, y éste fue contrastado con las lecturas del observatorio especializado en microondas de la NASA. Así fue como surgió la primera prueba empírica del multiverso.
Desarrollado por el Dr. Stephen Feeney, el algoritmo exhibe la existencia de alrededor de 15 estructuras “interesantes”, de las cuales cuatro parecen particularmente prometedoras. No será sino cuando se reciban las observaciones del telescopio espacial Planck, tres veces más poderoso que cualquier otro equipo similar en la Tierra, que los resultados del algoritmo luzcan contundentes.
De ser así, nuestra percepción del universo no volverá a ser la misma jamás. “Necesitaremos una nueva Física”, señala George Efstathiou, director del Kavli Institute of Cosmology, en la Universidad de Cambridge, “tendremos que lidiar con cantidades intangibles e inmensurables, pero el hecho de que otros universos existan y hayamos tenido contacto físico con ellos sería uno de los acontecimientos más profundos que pudiera acontecer”.
Se espera que las observaciones del Planck se reciban este mismo año, pero no será sino hasta enero del 2013 que se complete el análisis de los datos.
Vía: BBC News.
hasta el 2013?
y si le integramos a los cientificos de los chips de moda del otro articulo, pero serian chips intel atom? y de paso memoria RAM tendriamos al menos los datos para diciembre 2012?
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