
Hemos llegado a un punto en el que no estás a la altura de las circunstancias si no posees una cuenta en Facebook o en Twitter (además de una docena de servicios web 2.0). Mantenerte al día en todos y cada uno se convierte en cosa de locos, y lo que es peor, cada día aparecen más. Pero ¿Acaso es absolutamente imperativo participar en todos?
Es evidente que hay beneficios por pasar algo de tiempo a estos sitios, pero también es cierto que hay un montón de inconvenientes. Vale la pena echar un vistazo a las razones por las cuales vale la pena participar en las redes sociales, así como también se deben tener en cuenta los aspectos negativos.
Recientemente, tanto las propuestas de trabajo como los candidatos a un empleo se localizan por medio de Internet. Muchas son las personas que buscan posibles ofertas de empleo y que son localizadas en estas redes por medio de los departamentos de Recursos Humanos, las redes sociales les proporcionan una fuente en la cual consultar los datos del aspirante. Si bien es cierto, muchos solo andan detrás de las cosas malas que puedas haber publicado de ti mismo, o lo que tus conocidos y clientes hayan comentado sobre ti en algún momento; “Todo lo que digas puede ser usado en tu contra”. Aunque a decir verdad, en la mayoría de las empresas, los contratantes aun no saben mucho sobre estas tecnologías, por lo que pueden descubrir de ti dependerá de su capacidad y de su habilidad para utilizar dichas herramientas. Aunque resulta sencillo colocar tu nombre en Google y ver que datos arroja, el verdadero jugo de tu personalidad no es tan fácil de descubrir sin algo de práctica en el campo.
Pero veamos ahora un aspecto positivo. En estos lugares puedes hacer contactos con tus amigos y familiares, buscar a aquellos a los que les has perdido la pista o descubrir a colegas con los que compartes intereses. Los sitios de redes sociales no se limitan sólo a los camaradas, sino que funcionan como un foro para encontrar fácilmente a contactos comerciales sin ningún tipo de requisito por el cual tengas que salir de tu casa u oficina. Con tan sólo unos click, puedes comunicarte con personas que no hayan colocado información personal, a las que de otro modo no te sería posible hacer llegar un mensaje.
Ahora bien, cada que aparece un servicio debemos apresurarnos a tomar el nombre que solemos usar en la red, ya que de no hacerlo, corremos el riesgo de que alguien más utilice nuestra identidad para distribuir información errónea que nos perjudicará. Tal vez no te parezca muy significativo, pero una vez que tu nombre o tu marca se posicionen, no es conveniente que alguien tome tu lugar y que con ello se generen malos entendidos.
Esto de las redes sociales es como la presión que sufren los no fumadores, como los demás lo están haciendo, tu también tienes que seguir la corriente para permanecer en contacto. Pero a pesar de ser de ese modo, lo recomendable es que no debes colocar demasiada información personal, les puedes dar a los ladrones de identidad muchas facilidades para realizar su trabajo. Al colocar en la red todos y cada uno de los aspectos de tu vida puede ser muy útil para tus amigos y tus familiares, pero en caso de que alguien ajeno a tu círculo de amistades se entere de datos cruciales, puede hacer de tu vida un verdadero infierno digital.
Lo que se debes lograr es un equilibrio; las redes sociales son una herramienta más y no la vida misma. Y aunque es muy buena idea mantener un perfil y reservar de este modo un espacio que te identifique, no te molestes en mantenerlo actualizado a cada instante; ocúpate por tu presencia en línea con moderación. Cuando se trata de actualizar todos los sitios web que existen, es cuando estos servicios se convierten en un lastre para la vida misma.
Foto: Rodrigo Vera, tomada bajo una licencia Creative Commons.