Por qué la Free Software Foundation “misses the point” de la Libertad

Después de más de 15 años de activista de algo que se llama con frecuencia software libre pero que prefiero llamar conocimiento emancipador, y después de escuchar de nuevo la preocupación del futuro de los proyectos de software libre a merced de las estrategias corporativas, como es el caso muy reciente de las consecuencias del acuerdo entre Nokia y Microsoft sobre Qt y KDE, o la adquisición de Sun por parte de Oracle y su incidencia en OpenOffice.org, MySQL, Java y entre otros. Vale la pena reflexionar sobre las ideas sobre las que se fundamenta la Free Software Foundation (FSF), llamada a ser el punto de referencia del movimiento del software libre.

El título trata de parafrasear al artículo escrito por Stallman en el 2007 y que aparece en la sección de filosofía de la FSF “Why Open Source misses the point of Free Software”, cuyo título por cierto tiene un error importante en la traducción al español, ya que “misses the point” no quiere decir “pierde el punto de vista”, es una expresión que simplemente está más cerca de “no comprende”, sería más apropiado entonces “Porqué el Código Abierto no comprende al Software Libre”. Así pues, mi argumento es muy sencillo, el problema es que la FSF no comprende la libertad, o para ser más justos, insiste en una idea de la libertad que es una trampa.

Desde ya me lavo las manos diciendo que lo único pretendo es iniciar un debate necesario y no tratar de establecer verdades absolutas (como lo ha pretendido, por cierto, la FSF). Con esto quiero solamente señalar dos argumentos: 1) la “cosificación” de la Libertad, 2) la monopolización de la Libertad. Es importante acotar, que no hablo como un detractor de la FSF a la que apoyo y reconozco como el principal interlocutor, sino como un fanático deportivo descorazonado porque su equipo, del cual se siente parte, comete fallos importantes.

Richard Stallman - Lego Style

Richard Stallman - Lego Style

La cosificación de la Libertad

La Libertad es una idea muy escurridiza, se presta a juegos de palabras y largos discursos, pero cuando se revisa la propia definición del software libre por parte de la FSF encontramos “las famosas 4 libertades”, donde muestra que conciben la libertad para hacer esto, aquello y para algo más. Esta definición de la libertad ha sido útil y práctica por un tiempo mientras se mantuvo el factor sorpresa, pero ya está mostrando graves fisuras. El problema es que se trata de un enfoque liberal de la libertad, y es importante notar que no es una redundancia, se trata de establecer que se es libre si se puede escoger entre distintos tipos de mercancías que ofrece el mercado, que esa es la libertad.

Si bien en el seno de la propia FSF ya se ha hablado de esto, la situación es que más allá de las buenas intenciones lo que define a un software como libre o no libre, desde el punto de vista de la FSF, es una licencia de software, es decir una “cosa”, y esto es peligroso porque si la libertad consiste en conseguir un papelito que dice que eres libre, entonces ya no hace falta ser libre y mucho menos promover la libertad, lo único necesario es obtener el papelito.

Quizás el caso más llamativo es la tecnología Java, parte del “gang” del Software Libre según la FSF, ellos tienen el papelito y son la tecnología de desarrollo de aplicaciones más popular, pero todos los que desarrollan software libre con Java en este momento están a merced de las decisiones de Oracle, y vale la pena preguntarse ¿esto es libertad?. Una respuesta ingenua es que si cierran el proyecto se crea un fork, pero me parece que la envergadura de la tecnología monolítica de Java requiere de recursos materiales y financieros casi imposibles de reunir por cualquier organización que no sea otra corporación.

La monopolización del Software Libre

El dilema de la cosificación de la libertad del software, en términos de suscribirse o no a las licencias que la FSF prescribe, es que ha dado paso a taxonomías de lo que la FSF considera libre y no libre, y el principal criterio para decidir a quién apoya o no apoya. Así, la FSF se manifiesta como una institución que reserva para sí los derechos exclusivos de determinar en el ámbito del software que es libre y que no es libre, donde curiosamente la propia concepción de la libertad es un tema que queda fuera de discusión dentro de la FSF, la propia definición del software libre paradójicamente ha devenido en un dogma.

FSF sometimes misses the point

FSF misses the point

Así, la FSF tiene una lista de distribuciones Linux a las que no apoyan, en términos de tecnicismos que si bien tienen gran importancia no son garantía de nada más que la libertad que la propia FSF ha cosificado en las licencias GNU. Incluso, buscan imponer que la forma correcta de llamar a Linux sea GNU/Linux. Así, la FSF entra en un terreno difuso y ambigüo en el que se desmarca de importantes proyectos de software libre como Debian, pero por el otro apoya a la tecnología Java de Oracle, o define como proyectos de alta prioridad herramientas que fortalecen la posición en el mercado de tecnologías de Adobe como Flash y PDF con el desarrollo de Gnash y GNU PDF respectivamente. Aún más, el discurso de la cosificación promovido por la FSF en términos de licencias ha generado conflictos irrelevantes entre proyectos como Debian y Mozilla.


La libertad no es una cosa, no es un objeto inanimado y atemporal, la libertad es un proceso dinámico. La libertad no puede ser definida por una licencia, una licencia no es más que un instrumento legal. Nada en verdad valioso puede entenderse así, es como decir que un niño nacido en una selva no es hijo de su madre porque no hay un documento que lo certifique. La libertad es una condición imanente de la humanidad, no de los individuos.

En la actualidad el principal peligro que amenaza a la humanidad son las desviaciones patológicas de las corporaciones, y es un imperativo cultivar y fortalecer los colectivos ciudadanos para hacerle frente, generar división entre las comunidades de Software Libre y establecer diferencias con otros colectivos de activistas por tecnicismos y retórica intrascendente están haciendo un flaco favor en este sentido. Otro punto está en reconocer que las licencias libres no son una garantía para la libertad, apenas una condición necesaria para cierto tipo de libertad. Es muy difícil definir la libertad, pero para un primer acercamiento se podría decir que es aquella condición dentro de la cual la sociedad funciona sin conflictos, y en la que nadie, por tanto, puede quedar excluido.

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