Muchas veces he escuchado la frase que sirve de titulo para este post. Y es realmente triste cuando lo dicen refiriéndose a uno. Bueno, pues eso le pasó a esta máquina de Coca-Cola, a las afueras de una Apple Store.

Menos mal que el dicho se revierte para quien tuvo a bien tomar estas fotos.

Vía: Abadía Digital