
Arthur C. Clarke es uno de los escritores de ciencia ficción más importantes, además de ser científico y divulgador científico (se podría decir que era un colega más de Isaac Asimov).
Como escritor de ciencia ficción destaca el relato llamado El centinela (The Sentinel), que sirvió de base para su novela 2001: Una odisea espacial (1968) y para la película del mismo nombre del director Stanley Kubrick (el cual falleció un día como hoy de hace 12 años).
Entre el vasto legado que nos dejó -tanto literario como científico- destacan estas tres leyes relacionadas con el avance científico (de las cuales seguramente ya han oído aunque sea uno, incluso en este blog), las cuales fueron nombradas las Leyes de Clarke y dan una perspectiva muy peculiar de la realidad a través de los ojos de un científico y escritor de ciencia ficcioń, como lo fue él.
Espero que podamos reflexionar un poco la realidad cientifica a partir de estas sencillas verdades.
- Cuando un anciano y distinguido científico afirma que algo es posible, posiblemente está en lo correcto. Cuando afirma que algo es imposible, posiblemente está equivocado.
- La única manera de descubrir los límites de lo posible es aventurarse hacia lo imposible.
- Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.
*Nota: Si se preguntan por qué son solamente tres leyes, hay una anécdota curiosa, Clarke dijo: «Si tres leyes fueron suficientes para Newton, modestamente decido parar aquí»
Genial Clarke, pero no lo compararía con Asimov
Es curioso pensar que estas leyes apuntan hacia tantas posibilidades, y sin embargo Clarke se restringía tanto en sus historias.
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