
A pesar de su nombre coloquial tan rimbombante -la levitación cuántica-, el efecto Messnier es algo que se había descubierto desde 1933, es una de las propiedades que definen la superconductividad y su descubrimiento ayudó a deducir que la aparición de la superconductividad es un proceso de cambio a otro estado.
Para poder observar entonces la levitación cuántica es necesario un imán permanente y un superconductor -que normalmente se obtiene enfriando materiales a temperaturas muy muy bajas-. Entonces sucede un proceso muy interesante: cuando se acerca un imán a un superconductor, el superconductor se convierte en un imán de polaridad contraria de modo que “se agarra” al otro imán sobre él. Pero, al contrario que un imán normal (que haría que uno de los imanes se diera la vuelta y se quedase pegado a él), un superconductor cambia el campo magnético cuando el exterior lo hace, compensándolo, de modo que es capaz de mantener el otro imán fijo en el aire.
Cuando lo decimos puede parecer algo tedioso, pero solo basta ver estos videos para darte cuenta de los sorprendente que puede llegar a ser:
Acá podemos ver el efecto mejor explicado en un video un poco más largo.
La página del grupo especializado en superconductividad y que estudia estos fenómenos es -obviamente- Quantum Levitation. No puedo evitar decir que sigo esperando a que se use esto para poder hacer la patineta de Volver al Futuro, lástima que probablemente necesitaríamos demasiado nitrógeno líquido y que todas las calles sean magnéticas. Un sacrificio que estaría dispuesto a hacer.
(Vía Microsiervos)