
Es difícil tratar de hacer cálculos precisos cuando estamos hablando de algo tan grande y tan masivo como lo es el Internet, una entidad tan nebulosa, tan cambiante y tan dispersa que se resiste a toda medición. Digo ¿cuántas cosas están conectadas al Internet? ¿Cuántas de estas estarían usándolo activamente? Todas estas son preguntas válidas y muy difíciles de contestar, pero Justin Ma y Barathan Raghavan de la UC Berkeley la International Computer Science Institute -respecticamente- se dispusieron a tratar de contestarla.
¿Qué hicieron? Se adentraron en investigaciones pasadas e hicieron un estimado en el que dicen que existen cerca de 750 millones de laptops, 1000 millones de smartphones y cerca de 100 millones de servidores en el mundo. Además de eso, sumaron la energía que estos consumirían, la energía usada para hacerlos, el tiempo de vida promedio de cada uno y la energía necesitada por routers Wi-Fi y torres de telefonía. Después de esto llegaron a una cifra: entre 170 y 307 Gigawatts170-307 Gigawatts usados para que Internet exista.
Para ponerlo en contexto, un Gigawatt es igual a mil millones de watts (109 watts). En Alemania, el total de energía eólica instalado produce un poder de 25.8 Gigawatts en todo el páís. Las plantas nucleares pequeñas producen apenas un Gigawatt de energía, aunque en la mayoría de las veces estas tienen distintas plantas secundarias que se suman y pueden tener más.
La energía producida globalmente es un aproximado de 16 TeraWatts, por lo que el Internet estaría usando el 2% de la energía producida.
Con estos números los científicos pueden saber cuándo y cómo invertir en energía verde. Aunque es bueno buscar la manera de hacer que Internet sea más eficiente en el uso de energía, quizás los esfuerzos más importantes deberían ir para otras áreas, como transporte eficiente, fabricación verde u otras por el estilo. Claro que nadie está diciendo que no se debería buscar un Internet más eficiente energeticamente, pero probablemente haya mejores lugares dónde enfocarnos a la hora de tratar de hacer nuestro mundo más verde. Tan siquiera por el momento.
(Vía New Scientist)