Y aquí no es hablar de la simple aniquilación de la vida, no: éso lo puede hacer cualquier país que cuente con ojivas nucleares suficientes y puede suceder en cualquier momento. Sam Hughes en cambio, nos habla de geocidio, o en otras palabras, hacer de todo el planeta otro cinturón de asteriodes alrededor del sol, en el mejor de los casos.
Los métodos que presenta vienen en orden de plausibilidad (a consideración del autor) siendo cada uno científicamente posible, sin importar qué tan prácticos o probables son.
Es una larga lectura, y le deja a uno con ganas de mucho más. Por fortuna el autor nos proveé con una gran cantidad de fuentes y artículos opcionales para ahondar en el tema.
Lo encuentras en: How To Destroy The Earth @ Things Of Interest.
Estoy en completo desacuerdo. Ni siquiera el uso de todo el Arsenal Mundial de armas nucleares al mismo tiempo podrían reducir a escombros al asteroide Ceres, que es mucho más pequeño que la tierra.
Por otra parte ya se han realizado numerosos ensayos nucleares en el planeta sin que haya quedado huella notable en su superficie, con lo que no entiendo que alguien pretenda hacer creer que es posible llegar al núcleo, ya que en todo caso, si se llegase al manto (líquido), éste absorbería prácticamente toda la energía de las explosiones.
Esto sin contar la propia capacidad regenerativa del manto, que al suplir de materiales incandescentes y fluidos a la corteza haría que esta “cicatrizase”.
Un planeta puede partirse al chocar con otro con un tamaño relativamente similar, e incluso bastante inferior, pero nunca por explosiones nucleares. Ten en cuenta que todo el arsenal nuclear proviene de energía contenida por el planeta en esos materiales, que simplemente se han enriquecido, aumentando la concentración de los que puedan liberar más energía en menos tiempo, pero sigue siendo energía contenida por ese material propio de la Tierra, cuyas reacciones internas son infinitamente más energéticas que las de ese material.
En todo caso, no importa tan solo la cantidad de energía liberada por las explosiones, sino la orientación de esa energía. En un impacto de un asteroide/planetoide sobre la Tierra casi toda la energía sería una energía de impacto concentrada hacia el punto de impacto, mientras que en una explosión nuclear, aunque sea subterránea, la energía se disiparía en forma de circunferencia, utilizándose la mayor parte de la energía en romper el material que está encima, y peor sería en las explosiones aereas o en superficie, donde esa energía se disiparía en el aire.
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