En un preludio celestiál al solsticio que vivimos el día de ayer, el eclipse lunar del 15 de junio nos regaló uno de los eclipses más largos de los últimos años, además de uno de los más oscuros. En la imagen -tomada en Granada, España- podemos ver un resplandor azul reflejado por la Luna mientras esta emerge del umbral de sombra de la Tierra.
Lo interesante es que ese color azul no es normal y obedece a que los rayos de luz del sol son filtrados por la atmósfera, en donde el ozono absorbe alguna parte de los espectros más bajos de la luz; ahí se encuentran los rayos infrarrojos y la luz roja. La atmósfera sólo deja pasar los espectros más azules de la luz. Es la misma razón por la que vemos nuestro cielo de ese color.
Belleza espacial, la más cercana que tenemos. Adorada como un dios por muchas culturas y objeto de fascinación de artistas y científicos, la Luna tiene mucha belleza que regalarnos.
Crédito de la imagen y copyright de Javier Algarra, vía NASA APOD
