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Este cielo rojo sólo tiene una explicación. Las tormentas solares de la semana pasada hicieron que un montón de partículas chocaran con nuestra atmósfera y excitaran a los átomos de oxígeno en ella. Mientras que las partículas excitadas caen a su estado energético anterior, tienen que liberar la energía de alguna manera y la manera en que lo hacen es a manera de luz rojiza. Mientras más bajos estén los átomos de oxígeno excitados en la atmósfera, más verde será su brillo.
Lo que vemos arriba es una imagen tomada en las costas australianas que nos presenta, además de una bellísima aurora en el horizonte, un vistazo a la vía láctea a la izquierda, además de los conjuntos grandes y pequeños de Magallanes en la parte derecha.
(Vía APOD)
