A 40 años del primer email

Hay cosas que damos por hecho en nuestro día a día: la gravedad, el Sol, las plantas, el aire y, últimamente, el email. En muchos casos, esta herramienta se ha convertido en algo esencial para muchos de nosotros, ya sea como herramienta de trabajo o simplemente para estar en contacto con la gente que nos interesa.

El email nació, como muchas otras innovaciones tecnológicas, gracias a la tecnología militar. A finales de 1960 Ray Tomlinson del MIT estaba trabajando en la firma de desarrollo llamada Bolt, Beranek and Newman, parte de su trabajo era contribuír en el desarrollo de la ARPANET, el precursor militar del Internet. Esto incluía una manera de poder transferir archivos usándola.

A Tomlinson se le asignó que modificara un programa llamado SNDMSG -una manera abreviada de escribir send message, «envía mensaje»-  que le permitía a dos usuarios enviar mensajes en la misma computadora. Esto porque en esos tiempos la sola idea de una computadora personal era inconcebible. Pero su tarea le permitiría enviar mensajes entre distintas computadoras. Y en octubre de 1971 por fin pudo hacerlo.

Como bien fijo Tomilson al Times en una entrevista en 2008, la verdad es que no recuerda qué es lo que decía el primer email, quizás era cualquier cadena de caracteres, como qwerty o cualquier otra, pero lo que sea que haya sido viajó la distancia de un metro entre dos computadoras distintas. Un pequeño paso para un mensaje pero un gran salto para la humanidad.

Además de inventar el amail, Tomilson hizo algo que sigue repercutiendo hasta nuestros días: inventó la estructura de las direcciones de correo electrónico y el uso del “@” en ellas. Él uso este símbolo -el «arroba» o en inglés at- para identificar y separar al que iba a recibir el mensaje de la red o de la computadora que estaba usando.

A partir de ahí empezó el fenómeno del email, al principio en ARPANET, pero con el nacimiento de la WWW en los noventas el auge del correo electrónico tuvo su repunte exponencial que sigue hasta la fecha.

En 2001 la School of Information Management and Systems de UC Berkley reportó que se mandaban cerca de 31,000 millones de emails todos los días. En 2008 el número se encontraba en los 170,000 millones cada día, cerca de dos millones por segundo. Según Pingdom, la cifra del 2010 fue de cerca de 294,000 millones de emails diarios.

Obviamente el mail tiene sus limitaciones, sus pros y sus contras. Y también hay que aceptar que gran parte de estos emails se deben al spam, las cifras presumen que casi el 90% de todos los correos enviados son spam, y aunque los números parecen exagerados, es una triste realidad.

Quizás muchos digan que el email ya está condenado y que será substituido por otros servicios, como Yammer, Twitter o Facebook, pero la verdad es que dada la naturaleza semi cerrada de estos servicios, todavía parece un escenario lejano.

Dada su universalidad, la mejor manera de contactar con alguien es usando un mail. Si quieres ponerte en contacto con alguien, puedes apostar que tiene un email, y si tiene un email, seguramente podrás contactarlo.

Así que mientras su uso podrá disminuír, el email está lejos de morir. Muy lejos. ¡Felices primeros 40 años, email!

Sobre el Autor

Ingeniero en electrónica; editor en jefe de IdentidadGeek y un "tecnoadicto de mierda". Interesado en el internet, la comunicación, las matemáticas, el cine, la ciencia ficción, la electrónica y el impacto de la tecnología en el mundo. Promotor y creyente de la cultura (y el software) libre. No soy un replicante [cita requerida]. Conecta conmigo también en Google+ o visita mi blog personal.

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