¿Por qué el sol, a través de un cristal de aumento, puede quemar un papel?

Esta pregunta estaría mucho mejor formulada invirtiendo sus términos y diciendo: ¿Por qué un cristal de aumento hace que el Sol queme el papel? De modo semejante decimos que el Sol hace que la clorofila de las hojas descomponga el anhídrido carbónico del aire, cuando debiéramos decir que es el mismo Sol el que lo hace por la mediación de las hojas.

En el caso presente, es el poder concentrador de la lente el que actúa como instrumento.  Sabemos que, cuando pasa la luz a través de una lente convexa, es desviada hacia la parte más gruesa de ésta, que es la del centro, y que los rayos al salir convergen hacia un punto que se denomina foco. Esto se ve perfectamente cuando se efectúa el experimento de hacer arder el papel. Observamos entonces que la luz se concentra en el foco; pero no es precisamente la luz la que quema el papel. Si en vez de utilizar un cristal nos valemos de un globo hueco, lleno de agua muy fría, y renovamos ésta de continuo a fin de que su temperatura no aumente, la luz incidirá de igual manera, pero no la quemará. Y es porque lo que quema el papel son los rayos caloríficos que el Sol emite.

Este mismo experimento nos demuestra que las lentes poseen la propiedad de desviar los rayos de calor de igual manera que desvían los rayos de luz. Ambas clases de rayos obedecen a una misma ley, la cual es muy natural, ya que son variedades de una misma cosa, aunque nosotros sintamos los unos y vemos los otros.

Foto por Patriciayoe, tomada bajo una licencia Creative Commons

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