¿Por qué el navegador Opera no es tan popular?

Opera es un caso de estudio. Ha sido un navegador revolucionario e innovador, además de ser también uno de los más rápidos y eficientes. Sin embargo, hasta la fecha, no ha tenido un boom en crecimiento de usuarios.

El legendario navegador ha implementado:

  • Las pestañas de navegación.
  • Gestos con el ratón.
  • Pantalla de marcado rápido.
  • Cliente de correo integrado.
  • Manejador de descargas (directas y vía torrents).
  • Estándares antes que cualquier otro.
  • IRC, Chat, Notas, Widgets… y muchísimas otras features.

Entonces, ¿Por qué no es el navegador más usado?

Incluso en un sitio como IdentidadGeek, donde evidentemente, la mayoría de los lectores son Geeks y no predomina Internet Explorer, el porcentaje de visitas desde Opera sigue siendo muy pequeño, como se puede ver en la gráfica. ¿Por qué?

Los usuarios de Opera son un selecto conjunto de groupies del mismo navegador, quienes posiblemente son más peligrosos que los propios Apple Fanboys. Lo interesante es eso, aunque su masa de usuarios no crece, es muy activa, tanto que literalmente hay una comunidad y una red social usada por muchos de sus usuarios: My Opera.

Google Chrome y Mozilla Firefox se las han arreglado para superar a los navegadores de facto en los sistemas operativos Windows y Mac, donde IE tiene la peor reputación del mundo y Safari tampoco es tan popular -ni seguro. ¿Que es lo que atrae a los usuarios de Chrome y Firefox?

En mi casa todo mundo usa Opera, desde mi hermana hasta mi padre. Antes de conocer Google Chrome y su velocidad extrema, lo utilicé por muchos años. Lo evangelicé en mi casa y nadie se negó, a pesar de que ya conocían otras opciones. De hecho, fui el único que cambió a Chrome y nadie de la familia me siguió. Entonces, no es un problema de usabilidad o de rendimiento.

Posiblemente la razón sea un mal manejo de publicidad. Actualmente el sitio de Opera explica muy bien todas sus innovaciones y herramientas, sin embargo son tantas que es difícil para el usuario común, entenderlas, cuantificarlas y compararlas con las características de su competencia. Si nos fijamos en la campaña de Google Chrome, su único estandarte dice: rápido y sencillo. Eso lo entiende cualquiera.

Cuando las personas toman una elección, lo hacen comparando los beneficios que ofrece cada producto y la publicidad es la encargada de mostrarlos. Pero si no alcanzan a sostener en mente todos los beneficios de un producto (como en el caso de la featuritis de Opera), mucho menos podrán compararlos. En el caso de los navegadores, buscamos en general un solo beneficio en común: el que nos permita navegar mejor.

Google supo aprovechar muy bien esa característica tan especifica, hicieron un navegador donde se pudiera navegar sin complicaciones y lo hicieron muy bien. Esa fue la razón que me hizo cambiar y también fue la razón evitó que mi familia cambiara, pues ya se han acostumbrado a diversas herramientas de Opera -y la verdad es que extraño muchísimo el gestor de descargas.

Sin embargo no todo es oscuro para la empresa noruega, con un total de 150 millones de usuarios en general, sus versiones Opera Mini y Opera Mobile han tenido éxito en el mundo de los celulares (no confundir con los smartphones) y otros dispositivos móviles.

Mientras tanto, el legendario navegador de escritorio vive gracias a sus groupies. ¡Larga vida a Opera!

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