Una de las cosas que disfruto más en esta vida es leer un buen libro de ciencia ficción. Por supuesto que tengo mis favoritos, como el genial El fin de la Eternidad, Los propios dioses o la saga de Fundación de Asimov, Dune de Frank Herbert, Flores para Algernon de Keyes y muchos más (incluyendo algunos cuentos cortos); no soy un experto en literatura, pero los he disfrutado bastante.
Probablemente esto se lo debo a mi papá, un gran fan de las buenas novelas de ciencia ficción; pero acepto que no me volví un verdadero fan de la ciencia ficción hasta que empezé a estudiar cosas que estuvieran más relacionadas con la ciencia; soy electrónico, entonces es sorprendente toparme con tecnologías que a veces parecen existir sólo en la fantasía y después se convierten en verdades. El verdadero sci-fi to sci-fact.
Es sorprendente, aún así, ver que hay muchas maneras de abordar la ciencia ficción; también es bueno saber que la ciencia ficción es una de las maneras en que la gente se acerca a la ciencia. Dudo haberme convertido en electrónico de no haber leído tantas historias que involucraban robots y tecnologías de automatización que encontré sorprendentes.
Ahora al punto esencial de este post ¿deberían los científicos leer ciencia ficción?
Para mi, la respuesta es un retundo sí.
Digo, muchas de las historias que encontramos en la ciencia ficción nos hablan acerca del llamado “efecto Frankenstein” en el que la creación científica de una persona que pensaba hacerlo con fines de investigación o para un bien común se convierte en una amenaza para la humanidad. Y probablemente los científicos se enojen de esta aproximación, tachándola de tonta o de mentira. Pero la verdad es que la ciencia tiene más de una cara. Y la mayoría de los científicos tienen una cierta ingenuidad acerca del uso que se le va a dar a sus descubrimientos.
Lo confieso, uno de mis géneros favoritos son las distopías, historias de futuros post-apocalypticos en lo que todo salió mal. Leer estas historias nos puede ayudar a estar conscientes acerca de los usos que se le puede dar a una tecnología. Tanto como para los científicos como para los “simples mortales”.
¿Puede ser malo? ¿Puede haber gente que se alborote porque los científicos que investigan inteligencia artificial creen inteligencias parecidas a la nuestra y “puedan matarnos como en Terminator“? ¿O gente que proteste contra a creación de órganos porque nos podría llevar a un futuro con “replicantes que representarían una amenaza para la sociedad”?
Sí, la va a haber. Y la hay. Pero les digo un secreto que me dijo Ben Hammersley: hay gente estúpida. Pero es el trabajo de todos los demás equilibrar un poco el asunto.
Además, la ciencia ficción es un repositorio de ideas geniales, inventos por venir y una manera de recrear cómo veía la gente el futuro (y la ciencia de ese momento histórico) en una época dada. Piensen un poco, por ejemplo, en La guerra de los mundos, o en La máquina del tiempo de Wells y compárenlo con la visión de Farenheit 451 de Ray Bradbury. Dos épocas distintas y dos visiones distintas.
En un ensayo de Asimov (en una recopilación de ensayos suyos llamada Sobre la ciencia ficción) leí que la ciencia ficción se acerca mucho a las fantasías de la mitología antigua y que es una continuación de esa necesidad de dejar la imaginación volar y decir “si tan solo esto pasara…”.
Para muchos la ciencia ficción es algo que puede trascender más allá de la literatura. Yo creo sinceramente que los científicos podrían enriquecerse mucho de ella. Tan es así, que muchos de los buenos escritores de ciencia ficción son científicos. De una extraña manera, se complementan. Se alimentan la una de la otra y lo seguirán haciendo.
Al final, la ciencia y la ciencia ficción, independientes o en conjunto, son la pasión de muchos de nosotros.

Excelente Post!.
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