
Al parecer mucho de lo que creíamos de la física podría estar mal, ya que los protones son 0.00000000000000003 metros más pequeños de lo que pensábamos. ¿Se te hace poco? Bueno, es que en este caso la escala tiene mucho que ver. Y aunque parezca muy poco, significa una de dos cosas: las partículas subatómicas que tanto buscamos (y que buscan en el LHC) necesitan recalcularse o el universo es imposible así como lo creíamos. Lo más probable es lo primero. O eso esperamos.
Tomando en cuenta que su tamaño se había calculado como de 0.8768 femtometros (0.8768 ×1015), podemos ver que la diferencia en tamaño es significativa si estamos tratando de hacer cálculos. El 4% aproximado que variaría podría acarrear consecuencias significativas a la Física moderna.
Las mediciones se hacen con espectroscopía, lo cual podría dar valores más acercados a la realdidad, pero también ha dado resultados poco esperados.
La manera en que se calculo el tamaño del protón fue midiendo los niveles de energía de los electrones en un átomo (comunmente hidrógeno o helio) que tienen una relación matemática con el tamaño del protón; los físicos se han valido de esta medición para llegar a una exactitud increíblemente precisa.
Pero en el nuevo experimento se han sustituido los electrones por muónes, que son parecidos a los electrónes pero mucho más pesados, cosa que los hace más sensibles a los efectos de los protones en sus niveles de energía. Lo que se hizo es disparar muónes a una nube de hidrógeno para que estos ocuparan el lugar de los electrones y después se uso el láser para medir los niveles de energía de los mismos. Así es como se llegó a este, posiblemente más exacto, resultado.
Una de las explicaciones propuestas a esta discrepancia, además de la diferencia de tamaño, es que este cambio de enegía se de por la interacción con otra partícula teórica llamada spartícula, propuesta por la teóría de la supersimetría. La otra, más mundana y menos emocionante, es que la medición esté mal en algún punto.
Aún así, tal vez hayamos encontrado uno de los puntos débiles en la armadura de la física cuántica y descubramos que el universo es imposible. Lo cuál podría traer complicaciones fisico-filosóficas sin precedentes.
Como diría el Niño Fisión (en el episodio “Radioactive man” de los Simpsons): ¡Santos protones!
Vía: Scientific American